Un joven de 20 años que participaba de una fiesta clandestina, murió por una descarga eléctrica, mientras intentaba huir, asustado por la llegada casual de la Policía al local en el cual se realizaba el evento. Los organizadores dicen que no había más de 10 personas, pero al parecer doblaba esa cantidad.
El hecho ocurrió alrededor de las 4:40 de la madrugada de ayer en el local de eventos “La Realeza”, ubicado por avenida Libertad 5870, muy cerca de la Rotonda del Águila, en la zona Sureste de la capital correntina.
Según los datos a los que tuvo acceso época, el local es explotado por un hombre de apellido Gómez, pero debido a la situación sanitaria y las restricciones permanecía cerrado al público. Pero uno de los hijos de Gómez, le pidió el lugar para llevar a cabo una “juntada entre amigos, que según refirió, no serían más de 10”, de esta manera respetarían las normas vigentes.
Hasta las 4:30 todo se llevaba con total normalidad y nadie se habría percatado de la situación dentro de “La Realeza”, hasta que un par de chicos que estaban fuera del complejo vieron pasar muy lentamente una camioneta del personal de Infantería de la Policía, con sus balizas encendidas. Habrían interpretado, que algún vecino llamó para denunciar el evento y ambos ingresaron a dar el aviso.
Repentinamente el local se cerró y, segundos después, las luces se apagaron. Algo que lógicamente llamó la atención a los policías que pasaban por el lugar. “Presagios de la tragedia”, por lo que a los pocos segundos giraron sobre la avenida y volvieron sobre sus pasos, provocando la huida de algunos de los chicos, que asustados intentaron fugarse del lugar para evitar ser detenidos.

Desde la Policía confirmaron que “Infantería realizaba un patrullaje de rutina, no habíamos recibido alerta alguna de fiesta en el lugar, pero sí llamó la atención la situación sucedida en el local”, indicó un alto jefe policial.
Dos de los chicos huyeron hacia la parte posterior del local, en el cual existe un muro alto, que inicialmente le costó trepar a uno de ellos, identificado como Juan Cruz Delgado de 20 años, pero al llegar a la cima, una de sus piernas tocó una alambrada electrificada, colocada por el dueño del local, como “medida de seguridad”.
La descarga fue letal y el muchacho terminó muerto, como consecuencia de una potente descarga de 220 voltios sobre su cuerpo, cayendo hacia el interior del local ya sin signos vitales. En segundos se apoderó del lugar un clima de confusión, desesperación y desgracia. Uno de los asistentes, al parecer enfermero, intentó reanimar al chicos realizándole maniobras de RCP, al tiempo que otros llamaban a la Policía y una ambulancia. Los primeros estaban cerca, ya que fue el apagón provocado por el corto circuito del momento de la electrocución de la víctima, lo que los había hecho volver bajo sospechas. Los paramédicos llegaron minutos después, pero ya nada había para hacer.
Tras el hecho, los hijos del dueño del salón de fiestas proporcionaron a la Policía un listado de 10 asistentes, entre los que estaba la víctima y al menos tres de los hijos del propietario del complejo. Pero las sospechas de los investigadores indicaban ayer, que al parecer la cantidad de asistentes estaba en el orden de las 25 a 30 personas y que el hecho de que varios de ellos hayan huido del lugar confirma esa hipótesis.
La causa fue caratulada como “homicidio culposo”. Los imputados son el dueño del local y uno de los hijos, por violar el artículo 205 del Código Penal en plena pandemia.
La muerte de Juan Cruz provocó un hondo pesar en el mundo del básquet local, ya que era el deporte en el cual se destacaba.
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