Gladys Coronel, es de Curuzú Cuatiá, ella y un familiar transcurren sus días en un automóvil, mientras que su hija lucha por su vida en el Centro Médico de la ciudad de Corrientes.
Gladys contó que tras venir del interior, primeramente vivieron cuatro días dentro del rodado, luego se instalaron en un hospedaje, fue allí que sufrieron el robo de su ropa, rueda de auxilio y todo lo que encontraron en el vehículo.
«En el hospedaje no hay cámaras y nadie vio nada» señaló la mujer, contó además que tras el robo, volvieron a instalarse en el auto.
Su hija esta internada en terapia intensiva del nosocomio mencionado, y necesita cuatro dadores de sangre, que deben presentarse en Córdoba 666.



